LOS DESAFIOS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
Frente al inicio de la cursada de esta segunda mitad del año, el movimiento estudiantil tiene grandes desafíos por delante, tanto en lo inmediato como a largo plazo.
Consideramos que se hicieron grandes avances en lo que va del año. La construcción de un movimiento estudiantil combativo se gesta y permite la lucha y defensa de la educación pública a través de hechos y pasos concretos. Lejos de caer en negociaciones o meras marchas y volantes de consignas vacías, desconfiamos y presionamos a las instituciones para arrancar los reclamos estudiantiles. De esta manera se logra sostener el funcionamiento del CBC de Merlo, nacen nuevas instancias de coordinación de acciones como la lucha de los secundarios, la solidaridad en la calle con las organizaciones piqueteras y la lucha por la salud.
En este marco, creemos que la lucha estudiantil tiene que estar orientada por un proyecto político, que nos permita pararnos frente a los problemas que sufre la educación en cada caso particular. Para esto, es necesario tener un panorama que logre abarcar los problemas nacionales de los trabajadores y el pueblo pobre. En ese sentido no podemos quedar enfrascados en meros reclamos corporativos y específicos de los estudiantes. El movimiento estudiantil tiene que salir a la calle junto a los demás sectores sociales oprimidos y coordinar la lucha por la educación en su conjunto, superando la fragmentación de los conflictos.
La educación pública se encuentra cada vez más amenazada por las políticas neoliberales, iniciadas con la dictadura militar del 76, profundizadas por los gobiernos de Alfonsín y de Menem, y disimuladas por el gobierno de los Kirchner en una clara continuidad, a pesar del discurso y las medidas supuestamente progresistas.
Cinco años de “capitalismo nacional”, dirigido por el Partido Justicialista, y ni siquiera se vislumbra una política reformista de distribución de la riqueza. El gobierno sigue respondiendo a los grandes intereses del mercado mundial. En este país el crecimiento económico favorece a las grandes empresas capitalistas multinacionales y a las burguesías autóctonas dependientes. El pago de la deuda externa en tiempo y forma es una prioridad; la extrangerización y concentración de tierras continua expulsando y reprimiendo a los pueblos originarios y campesinos pobres, colmando los cordones de las grandes ciudades, imponiendo desocupación, hambre y miseria. No es un dato menor que hoy mueran 25 niños menores de 1 año por día, producto de la pobreza, legitimada y utilizada por este gobierno.
En ese sentido, la pelea “campo vs. gobierno” expresa una disputa entre dos sectores de la burguesía que se pelean por ver quien se queda con el botín de la renta agraria, mientras el pueblo sufre el hambre y la inflación. Los más de 100 días de disputa mediática y burocrática, no hicieron más que ocultar el ataque sistemático al trabajo, la vivienda, la salud y la educación.
Denunciar esta falsa disyuntiva es una tarea central del movimiento estudiantil. Así lo hicimos manifestándonos junto a organizaciones y movimientos sociales en un espacio que se viene juntando para coordinar planes de lucha bajo la consigna “Basta de Hambre y de Inflación”. Los días 7 y 23 de agosto salimos a la calle, donde el gobierno mostró sus dientes desplegando una salvaje represión. Ese hecho dejó bien en claro que el aparato represivo sigue funcionando y no quedó archivado en la historia de los 70, como nos quieren hacer creer.
El Rectorado de la UBA, en tanto que aparato de reproducción ideológica del Estado capitalista, tiene funcionarios que responden a esas políticas. Frente a la destrucción de la educación pública y gratuita, expresada en el cierre del CBC de Merlo, el trabajo docente gratuito, los pos-grados pagos, la no democratización, la crisis presupuestaria y edilicia; los estudiantes tomamos la iniciativa y salimos a la calle a presionar y manifestarnos. Mediante la acción directa, legitimada en asamblea, nos organizamos y tomamos el rectorado como el método de lucha correcto para expresar nuestros reclamos. Nos enfrentamos a un despliegue represivo policial y a una demonización de las luchas sociales frente a la sociedad por parte de los medios masivos de comunicación. No conformes con eso, las autoridades educativas decidieron procesar a varios compañeros, criminalizando la protesta estudiantil.
Entre los imputados se encuentra un compañero nuestro, militante de la agrupación El Brote de la Facultad de Psicología.
Lejos de amedrentarnos o guardarnos en nuestros lugares de estudio, salimos de nuevo, y vamos a seguir saliendo, para repudiar este tipo de acciones, propias de un rector que asumió en el Congreso reprimiendo estudiantes y respaldado por un Gobierno Nacional que tiene a miles de procesados y una decena de presos políticos.
El rectorado de la UBA “defiende” a la educación pública sesionando bajo una enorme custodia de la infantería e impulsando procesos judiciales mediante el seguimiento y la persecución de los estudiantes.
Este breve panorama, nos demuestra el verdadero carácter de las instituciones estatales capitalistas, que ante la justa presión popular aceitan sus mecanismos de dominación y coerción.
El Frente Estudiantil Revolucionario considera que el camino a seguir es la lucha incansable contra la opresión que hoy sufre la educación y la sociedad en general. Para esto es necesario construir un movimiento estudiantil combativo, que sea impulsado por un proyecto político de fondo y que lleve a cabo la unidad en la acción directa. Se hace necesario entonces, incidir en las contradicciones del capitalismo dependiente, mediante la lucha y la organización.
lunes, 1 de septiembre de 2008
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