Llegamos a diciembre con un 2008 de numerosas e intensas luchas.
El movimiento estudiantil salió a dar pelea por sus reivindicaciones y desafió a las instituciones y funcionarios que intentan destruir la educación pública y gratuita. Con el CBC de Merlo a la cabeza, como ejemplo a seguir, en sus métodos, en su organización y su decisión a lo largo de todo el conflicto; los estudiantes se mostraron como un sujeto capaz de dinamizar la lucha de clases. En ese sentido, es que en este 2009 debemos seguir profundizando esas luchas y apostando a la coordinación de los conflictos, sabiendo que es la única forma de golpear a un enemigo, que se propone el vaciamiento de la educación en general y que no piensa los conflictos aisladamente.
Pero con la lucha meramente estudiantil no alcanza. No podemos ganar una partida de ajedrez si miramos sólo un casillero. El movimiento estudiantil debe seguir siendo protagonista; para eso tenemos que dar un salto político y romper el corporativismo.
Entendemos que el ataque a la educación pública forma parte de una planificación a nivel mundial para aplastar los intereses de la clase trabajadora. En el marco de la profunda crisis capitalista que se está desplegando, la clase dominante no tendrá piedad y utilizará todos sus mecanismos para darle una salida a su favor, mediante el aumento de la explotación y la opresión.
En ese marco, desde el FER nos propusimos seguir profundizando la lucha; lo que implica que el movimiento estudiantil se solidarize y apoye al movimiento obrero ocupado y desocupado.
Frente al abandono patronal y los despidos y suspensiones, producto de la crisis, los estudiantes debemos unirnos a la clase trabajadora, sabiendo que con nuestros meros reclamos particulares no le hacemos ningún daño al enemigo ni desafiamos el orden del sistema capitalista.
Es por eso, que está muy bien que durante el verano se halla continuado con la toma del estacionamiento de Sociales en la UBA; pero ese espacio recuperado no puede ser más que una trinchera al servicio de denunciar el vaciamiento de la educación, la salud y la falta de trabajo y vivienda para toda la población en general.
Con ese horizonte, los estudiantes nos unimos a los trabajadores para impulsar las luchas, codo a codo. La unidad obrero-estudiantil no debe ser una simple declaración, ni una charla, ni un fondo de huelga. Además de eso, y fundamentalmente, es necesaria la solidaridad concreta, poniendo el cuerpo en los conflictos.
Por eso estuvimos junto a los TRABAJADORES DEL SUBTE en la lucha por el sindicato único, independiente de la burocracia sindical. Los trabajadores hicieron un plebiscito general para legitimar su decisión. Junto a otras organizaciones, hicimos el aguante defendiendo las urnas. La masiva concurrencia de los laburantes a las urnas respaldando ampliamente la postura del SI (postura que plantea un sindicato clasista, un sindicato de los obreros, un sindicato independiente) bastó para que la UTA (la burocracia sindical, parte la CGT) vea necesaria la intervención de su ya famosa “patota”. Esto, lejos de amedrentar a los trabajadores, fue la chispa que encendió la llama de la indignación y bronca, lo que llevó a que pararan las 6 líneas del subterráneo y el premetro por mas de 4 horas, dando muestra de la unión y de la real solidaridad de los trabajadores del subte, y de la eficacia de la democracia de base.
Este veranos nos encontró también con una gran cantidad de fábricas recuperadas por sus trabajadores, frente al abandono patronal. Son muchos los ejemplos de toma de fábricas durante el año pasado: Torgelón, Indugraf, Febatex, Massuh, Disco de Oro, Arrufat, etc.
Con todos los recursos que contamos pusimo nuestra fuerza en distintas de estas fábricas. Particularmente en la gráfica INDUGRAF en Parque Patricios. Allí se vio un apoyo externo muy dinámico, y también con mucha disputa al interior por parte de las organizaciones. Desde el FER formamos parte del sector que ponía el eje sobre la necesidad de OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR. Esto concretamente hizo que muchas agrupaciones nos veamos enfrentadas a los partidos reformistas, como el PO, que desde el comienzo se dedicaron a aislar el conflicto y mantener su quiosquito. Fueron muchas asambleas y discusiones lo que permitió que el conflicto se lanzará a la difusión en el barrio, con ollas populares, cine-debate y asambleas de vecinos para organizar la solidaridad. También se puso el enfásis en la necesidad de organizar la resistencia al desalojo, ya que esta no podía quedar librada al espontáneismo. Frente a esto los partidos reformistas acusaron de “militaristas” y “foquistas” a quienes creíamos en la necesidad de la autodefensa de la fábrica. Tales acusaciones no hacen más que esquivar el problema de la violencia, como algo fundamental si se asume la lucha de clases en su verdadera dimensión. Tiene muy poco de “foquista” plantear una resistencia organizada entre los trabajadores y las organizaciones como forma de aguantar el desalojo de una fábrica. También se puso el eje en la producción, cuestión que fue eludida sistemáticamente por el reformismo con argumentos leguleyos y juegos retóricos. De todas formas, los trabajadores se pusieron a producir y continuan actualmente impulsando ese arduo desafío. A su vez, junto a otras agrupaciones impulsamos lecturas y talleres de formación política en la puerta de la fábrica, donde discutiamos y nos formábamos luchadores de todos los sectores.
También acompañamos a la textil FEBATEX en Quilmes. Llendo concretamente, con nuestros cuerpos, cada vez que se producía una amenaza de desalojo inminente o la patota de la burocracia amedentraba a los trabajadores. En un principio, frente al despido de trabajadores, estos decidieron ponerse en la puerta para impedir que saquen las máquinas de la fábrica. Luego, radicalizaron el método y tomaron la fábrica. Actualmente los laburantes de Febatex se encuentran decididos a continuar con la toma de la fábrica, demostrando la fuerza material y moral que genera la organización de la clase trabajadora, que cuando sale a la lucha con una decisión firme, no se le hace para nada sencillo al enemigo imponer sus reglas.
El apoyo de las organizaciones para poder llevar adelante esos conflictos es fundamental. Como frente estudiantil hicimos todo lo que está a nuestro alcance, brindando solidaridad y acompañando el procesos día a día, mediante asambleas, ollas populares, difusión en el barrio, poniendo el cuerpo frente a la amenaza de los desalojos, leyendo y formándonos politicamente junto a los trabajadores. En esos conflicto nos conocimos muchos compañeros de lucha; así como muchos estudiantes que vieron la necesidad de romper con el corporativismo y solidarizarse concretamente con el moviemto obrero.
Esa solidaridad que se generó alrededor de las fábricas también se expresó en el PAN DEL BORDA. La dirección del hospital Borda clausuró en enero la Panadería Recuperada que se encuentra en ese establecimiento. Rápidamente nos movilizamos y mediante la presión y una firme desición política logramos volver a recuperar el espacio, que viene funcionando ya desde hace muchos años.
Creemos que este es el camino que debemos seguir transitando durante este año que comienza. La unidad obrero-estudiantil no debe ser sólo parte de una luna de miel durante las vacaciones de verano.
El movimiento estudiantil debe dar la lucha incansable e intransigente por la educación pública y gratuita. Pero no debemos quedarnos ahí. Debemos comprender que para que la educación se pinte de pueblo verdaderamente, debemos ir por más.
Si no destruimos el sistema capitalista, la consigna “universidad de los trabajadores” es una mera ilusión auto-proclamatoria. Un paso adelante del movimiento estudiantil tiene que ser la solidaridad concreta con los trabajadores, esto es, poner el cuerpo y fundirse en sus luchas. Luchas que se están dando hoy en día, que no existen sólo en las peliculas o documentales, sino que tienen que ver con los procesos y aprendizajes de los métodos y organización que la clase obrera viene impulsando para luchar contra la super-explotación capitalista, y que esta crisis tenga una salida revolucionaria.
El movimiento estudiantil salió a dar pelea por sus reivindicaciones y desafió a las instituciones y funcionarios que intentan destruir la educación pública y gratuita. Con el CBC de Merlo a la cabeza, como ejemplo a seguir, en sus métodos, en su organización y su decisión a lo largo de todo el conflicto; los estudiantes se mostraron como un sujeto capaz de dinamizar la lucha de clases. En ese sentido, es que en este 2009 debemos seguir profundizando esas luchas y apostando a la coordinación de los conflictos, sabiendo que es la única forma de golpear a un enemigo, que se propone el vaciamiento de la educación en general y que no piensa los conflictos aisladamente.
Pero con la lucha meramente estudiantil no alcanza. No podemos ganar una partida de ajedrez si miramos sólo un casillero. El movimiento estudiantil debe seguir siendo protagonista; para eso tenemos que dar un salto político y romper el corporativismo.
Entendemos que el ataque a la educación pública forma parte de una planificación a nivel mundial para aplastar los intereses de la clase trabajadora. En el marco de la profunda crisis capitalista que se está desplegando, la clase dominante no tendrá piedad y utilizará todos sus mecanismos para darle una salida a su favor, mediante el aumento de la explotación y la opresión.
En ese marco, desde el FER nos propusimos seguir profundizando la lucha; lo que implica que el movimiento estudiantil se solidarize y apoye al movimiento obrero ocupado y desocupado.
Frente al abandono patronal y los despidos y suspensiones, producto de la crisis, los estudiantes debemos unirnos a la clase trabajadora, sabiendo que con nuestros meros reclamos particulares no le hacemos ningún daño al enemigo ni desafiamos el orden del sistema capitalista.
Es por eso, que está muy bien que durante el verano se halla continuado con la toma del estacionamiento de Sociales en la UBA; pero ese espacio recuperado no puede ser más que una trinchera al servicio de denunciar el vaciamiento de la educación, la salud y la falta de trabajo y vivienda para toda la población en general.
Con ese horizonte, los estudiantes nos unimos a los trabajadores para impulsar las luchas, codo a codo. La unidad obrero-estudiantil no debe ser una simple declaración, ni una charla, ni un fondo de huelga. Además de eso, y fundamentalmente, es necesaria la solidaridad concreta, poniendo el cuerpo en los conflictos.
Por eso estuvimos junto a los TRABAJADORES DEL SUBTE en la lucha por el sindicato único, independiente de la burocracia sindical. Los trabajadores hicieron un plebiscito general para legitimar su decisión. Junto a otras organizaciones, hicimos el aguante defendiendo las urnas. La masiva concurrencia de los laburantes a las urnas respaldando ampliamente la postura del SI (postura que plantea un sindicato clasista, un sindicato de los obreros, un sindicato independiente) bastó para que la UTA (la burocracia sindical, parte la CGT) vea necesaria la intervención de su ya famosa “patota”. Esto, lejos de amedrentar a los trabajadores, fue la chispa que encendió la llama de la indignación y bronca, lo que llevó a que pararan las 6 líneas del subterráneo y el premetro por mas de 4 horas, dando muestra de la unión y de la real solidaridad de los trabajadores del subte, y de la eficacia de la democracia de base.
Este veranos nos encontró también con una gran cantidad de fábricas recuperadas por sus trabajadores, frente al abandono patronal. Son muchos los ejemplos de toma de fábricas durante el año pasado: Torgelón, Indugraf, Febatex, Massuh, Disco de Oro, Arrufat, etc.
Con todos los recursos que contamos pusimo nuestra fuerza en distintas de estas fábricas. Particularmente en la gráfica INDUGRAF en Parque Patricios. Allí se vio un apoyo externo muy dinámico, y también con mucha disputa al interior por parte de las organizaciones. Desde el FER formamos parte del sector que ponía el eje sobre la necesidad de OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR. Esto concretamente hizo que muchas agrupaciones nos veamos enfrentadas a los partidos reformistas, como el PO, que desde el comienzo se dedicaron a aislar el conflicto y mantener su quiosquito. Fueron muchas asambleas y discusiones lo que permitió que el conflicto se lanzará a la difusión en el barrio, con ollas populares, cine-debate y asambleas de vecinos para organizar la solidaridad. También se puso el enfásis en la necesidad de organizar la resistencia al desalojo, ya que esta no podía quedar librada al espontáneismo. Frente a esto los partidos reformistas acusaron de “militaristas” y “foquistas” a quienes creíamos en la necesidad de la autodefensa de la fábrica. Tales acusaciones no hacen más que esquivar el problema de la violencia, como algo fundamental si se asume la lucha de clases en su verdadera dimensión. Tiene muy poco de “foquista” plantear una resistencia organizada entre los trabajadores y las organizaciones como forma de aguantar el desalojo de una fábrica. También se puso el eje en la producción, cuestión que fue eludida sistemáticamente por el reformismo con argumentos leguleyos y juegos retóricos. De todas formas, los trabajadores se pusieron a producir y continuan actualmente impulsando ese arduo desafío. A su vez, junto a otras agrupaciones impulsamos lecturas y talleres de formación política en la puerta de la fábrica, donde discutiamos y nos formábamos luchadores de todos los sectores.
También acompañamos a la textil FEBATEX en Quilmes. Llendo concretamente, con nuestros cuerpos, cada vez que se producía una amenaza de desalojo inminente o la patota de la burocracia amedentraba a los trabajadores. En un principio, frente al despido de trabajadores, estos decidieron ponerse en la puerta para impedir que saquen las máquinas de la fábrica. Luego, radicalizaron el método y tomaron la fábrica. Actualmente los laburantes de Febatex se encuentran decididos a continuar con la toma de la fábrica, demostrando la fuerza material y moral que genera la organización de la clase trabajadora, que cuando sale a la lucha con una decisión firme, no se le hace para nada sencillo al enemigo imponer sus reglas.
El apoyo de las organizaciones para poder llevar adelante esos conflictos es fundamental. Como frente estudiantil hicimos todo lo que está a nuestro alcance, brindando solidaridad y acompañando el procesos día a día, mediante asambleas, ollas populares, difusión en el barrio, poniendo el cuerpo frente a la amenaza de los desalojos, leyendo y formándonos politicamente junto a los trabajadores. En esos conflicto nos conocimos muchos compañeros de lucha; así como muchos estudiantes que vieron la necesidad de romper con el corporativismo y solidarizarse concretamente con el moviemto obrero.
Esa solidaridad que se generó alrededor de las fábricas también se expresó en el PAN DEL BORDA. La dirección del hospital Borda clausuró en enero la Panadería Recuperada que se encuentra en ese establecimiento. Rápidamente nos movilizamos y mediante la presión y una firme desición política logramos volver a recuperar el espacio, que viene funcionando ya desde hace muchos años.
Creemos que este es el camino que debemos seguir transitando durante este año que comienza. La unidad obrero-estudiantil no debe ser sólo parte de una luna de miel durante las vacaciones de verano.
El movimiento estudiantil debe dar la lucha incansable e intransigente por la educación pública y gratuita. Pero no debemos quedarnos ahí. Debemos comprender que para que la educación se pinte de pueblo verdaderamente, debemos ir por más.
Si no destruimos el sistema capitalista, la consigna “universidad de los trabajadores” es una mera ilusión auto-proclamatoria. Un paso adelante del movimiento estudiantil tiene que ser la solidaridad concreta con los trabajadores, esto es, poner el cuerpo y fundirse en sus luchas. Luchas que se están dando hoy en día, que no existen sólo en las peliculas o documentales, sino que tienen que ver con los procesos y aprendizajes de los métodos y organización que la clase obrera viene impulsando para luchar contra la super-explotación capitalista, y que esta crisis tenga una salida revolucionaria.
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