Durante la semana del 21 al 26 de abril transcurre el Congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). La delimitación de enemigos comunes como lo son Barbieri y la Franja Morada nos enfrentan al desafío de poder fortalecer la lucha conjunta del movimiento estudiantil. Las distintas agrupaciones que día a día militamos con el objetivo de defender y mejorar la educación pública debemos forjar la unidad, dejando de lado mezquindades y planteando tareas concretas, que salgan del mero consignismo y que construyan a la FUBA como un verdadero actor político con capacidad de catalizar diferentes luchas de nuestro pueblo. Estos son algunos de los debates que queremos dejar planteados de cara al congreso de la FUBA.
Este año la UBA (re) estrena autoridades, y una vez más lo más rancio de la política universitaria se encuentra al frente de la Universidad. Asumió Barbieri como Rector y junto con él un staff por demás repudiable: de conocimiento público son las figuras de Richarte, nº 2 de la SIDE en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 y Emiliano Yacobiti, miembro de la franja morada con un pasado mafioso que deja mucho que desear en la facultad de Económicas. Entendemos que estos sectores, lejos de representar a estudiantes, docentes y no docentes, representan a los capitales concentrados, el avance de la privatización y la destrucción de la educación pública. Es por esto que como movimiento estudiantil se nos vienen arduas tareas en pos de defender la Universidad Pública, y frenar el avance de la mercantilización de nuestra educación.
Hace 12 años que la izquierda recuperó la FUBA de manos de la Franja Morada y entendemos que la defensa de este espacio es una tarea fundamental, pero también es fundamental discutir qué tipo de federación necesitamos como movimiento estudiantil. En ese sentido queremos plantear algunos debates sobre cómo se viene manejando la federación todos estos años. La FUBA es la que se tiene que poner a la cabeza por la defensa y la lucha por la educación pública. Debe ser un actor realmente dinámico para poder interpelar a la mayor cantidad de estudiantes y nuclear a diferentes centros de estudiantes y verdaderamente llevar a delante la lucha por que la universidad se pinte de pueblo. Esto es una tarea que a la federación le ha costado a a lo largo de los años. Pensamos que es necesario dejar las mezquindades de lado y priorizar campañas unitarias para que la FUBA pueda constituirse en un actor real para el movimiento estudiantil y más necesario es en tiempos como estos donde tenemos autoridades tan nefastas.
Al mismo tiempo la FUBA debe ponerse a la cabeza de cada lucha del pueblo, forjar la construcción de un movimiento estudiantil comprometido con las necesidades sociales, que sea capaz de salir a las calles a construir poder popular junto con el pueblo. Numerosos son los desalojos que sufren familias pobres en la ciudad de Buenos Aires, numerosas son las luchas de los docentes, numerosas son las peleas en pos de defender la salud pública y de calidad, numerosas son las batallas que se dan por la precarización y explotación laboral. Creemos que la FUBA debe hacerse presente en cada una de estas luchas como un actor con capacidad de intervención política, y de interpelación del conjunto de los estudiantes. Es decir, constituirse en un actor político real en la ciudad de Buenos Aires y estar en los territorios codo a codo con el pueblo.
Es necesario superar la FUBA de las agrupaciones que la componen, y que esta herramienta interpele a la mayor cantidad de estudiantes posibles y se potencie como órgano gremial y político, ya que sólo a través de la participación del conjunto de estudiantes podremos construir herramientas gremiales participativas.
La delimitación de enemigos comunes como lo son Barbieri y la Franja Morada nos enfrentan al desafío de poder fortalecer la lucha conjunta del movimiento estudiantil. Las distintas agrupaciones que día a día militamos con el objetivo de defender y mejorar la educación pública debemos forjar la unidad, dejando de lado mezquindades y planteando tareas concretas, que salgan del mero consignismo y que construyan a la FUBA como un verdadero actor político con capacidad de catalizar diferentes luchas de nuestro pueblo.

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