Una tarea de la etapa actual es rescatar de la figura del “Che” (vaciada de contenido por sus enemigos) su pensamiento político, su visión del mundo, su teoría y sus aportes al campo de la intelectualidad de los oprimidos. De la imagen del “guerrillero heroico” alimentada por los oportunistas, no se menciona la formación política que tubo Guevara, de sus lecturas de Mariategui, Marx, Lenin, Engels, Mao. No se habla de sus críticas al populismo, al reformismo, al estalinismo. Es hora de separar la imagen del póster para pasar a retomar sus enseñanzas y entender su praxis.
La filosofía del Che
El Che entendía el marxismo de manera antidogmática, es decir que no debía ser “ni calco ni copia” de lo dicho por Marx. Pero esto no significa que no tenga que ser ortodoxo, rescatando los principios fundamentales y su método, pero aplicándolo de manera creadora en las situaciones concretas particulares. Su aporte fundamental a esta teoría ronda con respecto al lugar de los hombres en el proceso revolucionario.
Para el Che el marxismo es ante todo la filosofía de la praxis, basándose en una tesis clave: “no solo hay que interpretar la naturaleza, es preciso transformarla”. Esta filosofía de la praxis, es una unión dialéctica entre la teoría y la práctica. Esta concepción de praxis se enfrenta con el mecanicismo y el economicismo, desarrollado teóricamente de manera muy clara por un integrante de
Lenin es uno de los primeros en discutirle a esta concepción mecanicista y retomar al marxismo revolucionario, insistiendo en el papel histórico que tiene la iniciativa de la vanguardia y de las masas populares para la revolución. Esta corriente es la que retoma Guevara, ya que no concibe en modo alguno la historia como mecánicamente determinada por una acumulación de fuerzas económicas, sino que si bien es importante estudiar y entender que son las contradicciones económico-social las que crean las condiciones objetivas necesarias para la llegada de la “situación revolucionarias”, sin la acción racional, tanto de la vanguardia como de las masas populares, no seria posible una revolución. Es decir que se debe tener en cuenta al hombre como “expresión viviente de la lucha de clases”, para así emprender la construcción de la nueva sociedad. Podemos leer de manera muy clara en estas líneas cual es su interpretación de la filosofía: “Marx pensaba en la liberación del hombre y veía al comunismo como la solución de las contradicciones que produjeron su enajenación, pero como un acto conciente…el hombre es el actor conciente de la historia. Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo”.
De esta frase se desprende con claridad la necesidad inminente de la construcción del “hombre nuevo” en todo proceso revolucionario. Por eso la tarea es construir nueva subjetividad constantemente, ya que mientras el hombre transforma al mundo a la vez se transforma a si mismo. Este hombre nuevo debe desarrollar su humanismo, humanismo internacionalista, y antes que nada, humanismo proletario, ni cristiano, ni individualista, ni pacifista. Es proletario por que comprende la lucha de clases, por que elige estar del lado de los oprimidos y se delimita con claridad a sus enemigos de clase, los opresores.
Esta concepción con respecto al lugar del sujeto en el marxismo es lo que lo llevo a discutir con
Los métodos de lucha
Todos los autores que escribieron desde el lado de los oprimidos plantearon el problema del poder, por que entendían que solo luchando por él es como se puede cambiar la historia para que los de abajo puedan construir una sociedad sin clases.
El carácter del estado burgués es lo que hace necesaria su destrucción, el estado con todos sus instituciones siempre defienden los intereses de los ricos, fallando a su favor y no como mediador de clases como intentan hacer creer otras filosofías no marxistas o revisionistas. Max Weber (un clásico de la sociología, muy alejado de toda teoría marxista) define al estado como “el monopolio de las fuerzas represivas”, estas fuerzas represivas son las que garantizan la dominación de clase, garantizando los intereses de las burguesías nacionales y el imperialismo.
Todo aquel que considere que la sociedad esta dividida en clases y que estas se encuentran en lucha, debe entender también que esta lucha toma diferentes formas, y ante esto las clases oprimidas deben tomar todo método de lucha, y llevarlo, como sostenía el Che, “hasta donde lo lleve el enemigo”. Es decir que si el poder, en tanto relación de fuerza se dirime a través de la fuerza material, esa fuerza material entendía Guevara no podía enfrentarse de manera insurreccional y espontánea, sino que debía haber una organización, ya que al entender que los hombres no son meros reflejos de las situaciones objetivas, estos deben ser concientes en las “situaciones revolucionarias” de su papel en la lucha de clases. Una cuestión clave para entender la violencia desde el punto de vista marxista es la frase que cita el Che de Lenin, la cual dice: “es la continuación de la política por otros medios”, es decir que esta no esta antes, cada acción debe tener una fundamentación política, la política es la que guía a la violencia, no esta a la política.
Ahora, si bien la violencia revolucionaria es legítima, justa y necesaria, no podemos entender que solo con ella se realizaran revoluciones. El estado burgués tiene dos tácticas para mantener su dominación, la coerción y la coacción, si pensáramos que el pensamiento de Guevara y el accionar revolucionario fuese el de enfrentar solo la violencia de los de arriba estaríamos cayendo en el foquismo. El foquismo es la errónea síntesis de la teoría del Che Guevara y de la experiencia Cubana que desarrollo el francés Régis Debray, diciendo que no hubo casi lucha urbana, ni lucha política y que la revolución surge de una foco en la montaña, por lo tanto no hay que esperar las condiciones sino que hay que construir focos armados por todo Latinoamérica. Las corrientes oportunistas (como el reformismo, posmodernismo, etc.) han alimentado la idea de que el Guevarismo es el foquismo, desconociendo que el Che Guevara en vida leyó el texto de Debray y no compartió para nada su punto de vista.
Para el Che toda acción debe estar siempre vinculada a la lucha de masas, “es importante destacar que la lucha guerrillera es una lucha del pueblo (…) su gran fuerza radica en la masa de la población” (2). Su teoría no niega la construcción de contrahegemonía ni de poder popular, al contrario las refuerza constantemente.
Para el Che las condiciones objetivas están dadas en toda Latinoamérica, lo que es necesario “acelerar” son las condiciones subjetivas, definidas por él como “la conciencia de la necesidad de un cambio en una situación social dada y la certeza de la posibilidad de ese cambio” (3). Esto se realiza con acciones de vanguardia y construyendo poder popular como se hiciera en cuba en las zonas liberadas, (la reforma agraria en Sierra Maestra, o como hizo el mismo Che en su columna de Camaguey, formando asociaciones locales de obreros agrícolas). El poder popular implica que el pueblo toma las decisiones con respecto a la producción, la salud, la educación, la vivienda, y aparece ante el poder burgués capitalista como un poder alternativo, como una posibilidad de cambio. Ese doble poder debe ser acompañado de una contra hegemonía, cultural, ideológica y teórica.
Pero la calve en el pensamiento de Guevara es que ninguna debe llevarse por separado, la violencia debe ser el fiel reflejo de la masa, y toda acción llevada adelante debe encararse hacia la finalidad de la lucha revolucionaria, la toma del poder por el pueblo pobre y trabajador, para construir una sociedad mas justa
El Che y los estudiantes
Guevara realizó muchos artículos y discursos dedicados a la juventud y a los estudiantes. Para él la juventud era la encargada de llevar adelante las ideas y la conciencia, era la principal base de sustento de la construcción del hombre nuevo. Si las nuevas generaciones no entendían la ética revolucionaria, si no comprendían que solo de sus prácticas y de su estudio conciente de la realidad, el socialismo podía llevarse adelante, entonces, la revolución solo sería una revolución política y momentánea. En la construcción de un nuevo hombre solidario, que avanzara por todo Latinoamérica combatiendo al capitalismo, la juventud jugaba y juega un papel calve. Es ella la que debe sentir las desigualdades en cualquier rincón del planeta como propias, debe sentirlas comprenderlas y actuar, por que tiene por delante toda la vida y por que no se encuentra, todavía, atada a todas las instituciones burguesas ni a la ideología imperante que acostumbra a normalizar la pobreza, la injusticia y la desigualdad.
Por eso le encarga a los jóvenes la tarea de trabajar voluntariamente, entendiendo a este voluntarismo no como caridad dentro de este sistema, sino como acciones diarias que construyan poder popular.
Pero también les habla en reiteradas ocasiones a los estudiantes, y les demanda la tarea de utilizar a “la ciencia como un fusil”, es decir enfrentarse dentro del campo de la ciencia, o de las maneras de conocer del hombre, a la ciencia burguesa. Y que este camino sea teórico pero a la vez practico, “que la universidad se pinte de negro, de mulato… de pueblo” les va decir a los estudiantes de medicina, y que tengan en claro que ellos están ahí por que hay un pueblo que los necesita y que su conocimiento debe ser puesto en practica para los intereses de la clase trabajadora, no de los empresarios ni los políticos corruptos.
Y como sujetos de vanguardia y como creadores de nuevas subjetividades, también les demanda la tarea de formarse, es decir de tomar los conocimientos de los intelectuales de la clase, de no ser “hijos de la mera practica” y tomar las viejas experiencias, de comprender la teoría, por que solo así los hombres y mujeres pueden transformar la sociedad y anticiparse a los hechos para poder actuar correctamente.
Estas tareas deben ser tomadas hoy en día más que nunca, las enseñanzas del Che y sus aportes deben estudiarse y llevarse a la práctica. Los jóvenes y los estudiantes seguimos teniendo los mismos objetivos, por que la sociedad desigual y dividida en clases es la misma que conoció y estudio el Che. Por eso, debemos como él, estudiar los métodos y las teorías necesarias para aplicarlas de manera creadora pero no dudar nunca de estas herramientas que la historia nos ha aportado. Por que sino actuaríamos en desventaja contra un enemigo que sí estudia y aprende de las lecciones de la historia, y nos domina en todos los aspectos.
Esta es una pequeña síntesis del pensamiento de Guevara que para nada puede contemplar la totalidad de su teoría, pero si retomar algunos puntos de su pensamiento que nos inspire en la construcción de un movimiento estudiantil activo y combativo que aporte en el día a día a la revolución.
(1) Der Weg zur Macht, Karl Kautsky, 1910.
(2) La guerra de guerrillas, Ernesto Guevara, 1960.
(3) Mensaje a los argentinos el 25 de mayo de 1962, Ernesto Guevara.
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