El escenario político en capital federal de cara a las próximas elecciones se está terminando de configurar. Las organizaciones sociales y las fuerzas progresistas se encuentran discutiendo hoy de qué manera encarar la construcción de un espacio popular y democrático, que pueda abordar los debates nacionales sobre los límites que presenta el Kirchnerismo, a la vez que aporte a la construcción de una fuerza capaz de dar batalla al Macrismo y anteponerle otro proyecto de ciudad.
CAMINO de los Libres
Las organizaciones que confluimos en Camino de los libres nos organizamos a partir de la resistencia de las políticas neoliberales pro imperiales que tiene el macrismo, entendiendo la necesidad de aunar fuerzas en todo aquello que se encuentre dándole batalla en las calles, movilizando, organizando, construyendo. Nos encontramos en la defensa del espacio público, resistiendo los desalojos en zona sur, frenando el cierre del Borda, acompañando a los trabajares precarizados de la ciudad, a la lucha docente y de los estudiantes secundarios.
La necesidad de conformar un espacio político integrador, con la mira puesta en la disputa de poder, surgió al calor de esta experiencia de años. Salir de la mera denuncia y resistencia implica pensar de qué manera podríamos construir una institucionalidad al servicio de las necesidades del pueblo. Una institucionalidad que fomente y fortalezca el poder popular, que incentive la organización del pueblo, que rompa con la lógica asistencial y de un Estado de servicio. Que los canales de decisión política abran sus cerrojos al pueblo organizado. Entendimos, a partir de la enseñanza de los procesos regionales que son punta de lanza, que se pueden construir espacios de combinación real entre el poder del pueblo y espacios institucionales. La creación de ministerios ligados directamente a la participación popular que operan en el pueblo promoviendo su organización son un ejemplo de ello.
Por eso mismo, apuntamos a tener una participación concreta y propositiva en las próximas elecciones legislativas, entendiéndolo como una de las tareas que se despliegan frente a la lectura y caracterización de lo que pasa en la Argentina hoy.
Entendemos también que el armado de un espacio político popular, democrático y anti imperialista es prioridad en la construcción del germen de aquello que podrá conducir un proceso emancipatorio real en nuestro país: la liberación nacional y social.
Discusiones en el campo popular.
Estas discusiones acerca de la necesidad de incursionar en la institucionalidad y la lectura de las posibilidades que abre el escenario político son debates que se ponen sobre la mesa entre muchas organizaciones sociales de la ciudad, entendiendo que podemos construirnos juntos como un actor político que tenga incidencia en nuestros territorios, sindicatos, casas de estudio. Es decir, apostar a construir una opción política que tenga reflejo en lo electoral de este año 2013. Sabemos que nuestro mayor capital se encuentra en la militancia, en las herramientas populares que supimos construir; nuestro déficits en la imposibilidad de construir una alternativa política integral, que vaya por la conquista de las instituciones actuales para transformarlas de raíz.
Este espacio que construimos con otras organizaciones sociales, agrupaciones, movimientos, parte de acuerdos políticos que exceden lo identitario: comprendemos los límites estructurales del kirchnerismo, pero intentamos hacer política sin caer en un oposicionismo liberal. Camino de los Libres expresa la voluntad política de seguir construyendo este espacio, abordar los debates que sean necesarios para fortalecer los acuerdos y superar la construcción de un mero frente electoral, y apostar a un proceso de coordinación real que tenga como perspectiva el trabajo conjunto en pos de la emancipación de nuestro pueblo.
Pero el escenario es más complejo en tanto las variables con mayor caudal de votos hasta el momento no parecen tener un futuro progresivo, sino todo lo contrario. La política tanto del Kirchnerismo como del Frente Amplio Progresista (FAP), ha priorizado cerrar acuerdos con las viejas estructuras políticas de nuestro país, gendarmes de este sistema: el Partido Justicialista (PJ) y la Unión Cívica Radical (UCR).
El Kirchnerismo: ¿una profundización de la mano del PJ?
El Kirchnerismo ha sido impulsor de importantes reformas democráticas en la Argentina. Ha podido instalar discusiones sobre el rol del estado sobre la economía, ha demostrado capacidad para generar un avance material en cuestiones económicas para el pueblo, ha generado una ampliación de derechos democráticos y permitió elevados niveles de politización del pueblo (politización que es producto de la crisis política que se inicio en el 2001 y de la capacidad del Kirchnerismo de darle una salida política). El modelo económico neodesarrollista que encabeza el kirchnerismo, presenta rupturas con los 90s: un mayor crecimiento de la economía (PBI), un mayor crecimiento relativo de la industria, una reducción drástica de la desocupación, un sistemático superávit fiscal y comercial, una tasa de interés interna negativa respecto a los países centrales, el pago de la deuda externa y la acumulación de reservas. Las medidas puntuales responden a estas orientaciones.
Pero el kirchnerismo se negó a avanzar en aquello que marcó como nuevo piso. El Kirchnerismo elije no salir de un estado de servicios que se ocupe de controlar los impuestos, para pasar a la construcción de un estado productor. Se niega a plasmar en términos estructurales aquellas políticas progresistas que sirvieron para coyunturas complejas (no está en la constitución de la Argentina la asignación universal por hijo ni las paritarias). La única garantía de que todas estas reformas y avances no terminen en el tacho, se garantizan en la construcción de organismos centralizados que estén dispuestos a defender las conquistas ganadas. En este sentido, el Kirchnerismo se ha negado a construir en los 10 años de gobierno canales de discusión real con el pueblo: canales institucionales de participación popular, de consulta popular, de organización popular. El Kirchnerismo se negó a construir el garante del no retroceso en tanto eso implicaría abrirle al pueblo espacios de decisión política, que el Partido Justicialista históricamente se ha negado a habilitar.
La matriz agroexportadora de Argentina no ha sido modificada. No vemos ningún indicio de que el Kirchnerimos cuestione este modelo de acumulación, sino que ha construido un modelo que se sustenta en base a la superexplotación de la mano de obra y el saqueo de los recursos naturales. Estas variables económicas y políticas se entrecruzan con la decisión de seguir apostando al PJ como eje vertebral del FpV, sin permitir listas colectoras de las agrupaciones de UyO, lo que hace continuar anidando al interior del frente gobernante una estructura que intenta reacomodarse (con Scioli a la cabeza) para poder hegemonizar la opción política que le de salida al kirchnerismo, claramente por derecha. La disputa con el Pj al interior del FpV es muy desfavorable para el núcleo kirchnerista, en tanto y en cuanto no vayan a una reforma Constitucional que le permita la re-re.
Esta misma lógica de la dirección Kirchnerista de no llevar adelante la participación popular y la disputa concreta contra los sectores políticos y económicos que alimentan el negocio privado, lo han llevado a tener una política estéril frente al Macrismo en la Ciudad. Su construcción política en esta ciudad jamás pudo oponerse concretamente a la política neoliberal del Macrismo, por un lado porque no acompaña sus denuncias institucionales con participación y movilización popular. Y por el otro, porque en ciertos negocios que le convenian, eligió pactar con el mismo Macrismo, entregando tierras públicas a negocios privados, y avalando (como en el caso del Centro Cívico en el Borda) el modelo de ciudad Macrista.
La oposición y el oportunismo como escencia.
En el bloque anti kirchnerista encontramos tres grandes armados: Peronismo disidente, FAP y Proyecto sur. El primero que viene gestándose de la mano del “peronismo disidente” con De Narváez, Moyano, Rucci, De la Sota y Lavagna, es un frente abiertamente conservador. Claro esta que los puntos de articulación política son reivindicaciones sentidas popularmente, como la inflación, la inseguridad, etc, pero con recetas de mayores niveles de ajustes y represión. Habría que reconocerle quizás a este armado ser uno de los novedosos más coherente pudiendo articular a todo el peronismo conservador e intentando presionar para traccionar a Scioli, abriendo diálogos con el Macrismo. Son coherentemente de Derecha.
Las novedades más resonantes son las ocurridas en el último tiempo del lado del Anti kirchnerismo “progresista”. Tanto el FAP como Proyecto Sur, han optado por cerrar alianzas por derecha que los pone en un lugar de oposionismo liberal difícil de argumentar. En Ciudad fue por donde comenzar los acuerdos, pero en estos momentos se debaten nacionalizarlos. El FAP está virtualmente desarticulado en Ciudad, al acuerdo firmado por Libres del Sur con la Union Civica Radical y la Coalicion Civica, se suma el acuerdo de Pino con Carrio, Partido Socialista, formando así 2 grandes bloques demo/liberales. Estos armados yendo juntos o por separado expresan lo mismo: un oportunismo sin precedentes por parte de las organizaciones populares que están en ese bloque al querer construir un frente anti K que articule un discurso y una política disfrazada en ciertos ámbitos de “progre” pero que en lo nodal del debate tributan al sector más reaccionario de mismos frentes. Son necesidades del pueblo cuya salida propuesta es liberal. Lo peligroso de estos armados es que se le está lavando la cara a viejas estructuras que han gobernado nuestro país y lo han rematado, que han aplicado las recetas del FMI a rajatabla, que decretaron el Estado de Sitio para intentar gobernar el país: la UCR. La alternativa popular no viene de la mano de la Unión Cívica Radical.
Estos acuerdos que por ahora se circunscriben a la Ciudad han generado un revuelo dentro de los sectores progresistas tanto dentro del FAP como de P Sur, generando un descontento de aquellos que ven la posibilidad de articular un armado progresista con Carrio y la UCR. A la pública ruptura de Buenos Aires Para Todos (Unidad Popular, Claudio Lozano) se le suman una gran cantidad de actores que están debatiendo la posibilidad de articular otro espacio realmente popular y democrático en la ciudad.
¿Qué alianzas?, ¿para qué ciudad?
Esta situación nacional nos abre un panorama diferente a las organizaciones del campo popular que entendemos es momento de comenzar a tener respuestas verdaderas a los problemas estructurales de nuestro país. Pero sobre todo a aquellas fuerzas que venimos construyendo en el gris y cotidiano la posibilidad de construir en la ciudad de Buenos Aires diferente, popular, que no responda a los intereses del sector privado, del negocio inmobiliario, comercial o financiero.
Los limites del Kirchnerismo y el anti Kirchnerismo duro en ciudad son claros, sus prioridades políticas no son las de enfrentar al Macrismo ni superar el modelo actual con mayor participación popular. Es por eso que debemos llevar adelante una política de ampliar la democracia que hoy no están dispuestos a encarar ni el FAP ni la dirección del Kirchnerismo.
Así nos encuentran las elecciones legislativas 2013. Se mueve el escenario político en la ciudad y aparecen espacios de diálogo con los sectores progresistas del anti-kirchnerismo, desprendimientos progresistas de la oposición. Se abre entonces la posibilidad de una combinación política realmente popular, que pueda articular a aquellos sectores que decidan correrse de armados políticos regresivos y las organizaciones sociales que venimos articulando la posibilidad de un armado político que incursione electoralmente. Existen hoy varios puntos de acuerdo que se pueden trabajar, que implicaría no lanzarnos a una disputa a ciegas, desde cero, en pos de estos objetivos que se abren de cara al futuro y no se agotan en lo coyuntural. Creemos que apostar a la construcción de este espacio nos permitiría constituirnos como una fuerza política con incidencia en la Ciudad para poder enfrentar de forma real al macrismo, con puntos de acuerdos sólidos en torno a la ciudad que queremos y podemos construir, el protagonismo popular que surja de los barrios para tomar en nuestras manos las instancias de decisión, la problemáticas estructurales de vivienda, la política para la juventud, el espacio público y la cultura popular.
Entablar el debate entonces, sobre si es posible constituir una alternativa popular al kirchnerismo sin caer en una lógica oposicionista y liberal, pudiendo abordar seriamente los puntos nodales de un proyecto político popular y democrático que cuestione la matriz productiva agroexportadora, la tercerización y precarización laboral, que apunte a la integración regional y la perspectiva del ALBA, que plantee un verdadero proceso de democratización, que contemple institucionalmente la participación popular directa, la consulta y rompa la lógica representativa de gobierno.
El desafío que tenemos este 2013 nos encuentra en la dificultad para combinar en un espacio político a las organizaciones sociales que venimos de la lucha reivindicativa con aquellos que tienen trayectoria y coherencia en el desarrollo institucional. Creemos están dadas las condiciones para afrontar las tareas en la construcción de una alternativa popular y democrática que pueda reflejar nuestra experiencia de lucha en política propositiva, en tanto podamos constituir los lazos orgánicos que nos acerquen a este objetivo. La ciudad necesita un cambio, y el cambio viene desde abajo.
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