viernes, 10 de mayo de 2013

Transformar el Borda, transformar la salud pública

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A dos semanas de la represión en el hospital Borda, siguen resonando los disparos de la policía metropolitana sobre los cuerpos de pacientes y trabajadores de la salud.
Con la represión, los intereses corporativos del macrismo quedaron en evidencia ante los vecinos de la ciudad. El Centro Cívico es la puerta de entrada del negocio inmobiliario en la zona sur de capital federal, y los terrenos del Borda son estratégicos para la penetración del mismo. Pero también quedó claro que somos muchos los que nos venimos organizando para resistir esta avanzada sobre la salud pública y que estamos dispuestos a dar una pelea conjunta para defender el  hospital público.
La represión puso sobre la mesa el modelo de salud mental en la ciudad, y en particular el destino del Borda, que tambalea. Las tierras públicas del hospital, hoy en disputa, deben ser puestas al servicio de un proyecto de salud integral enfocado en resolver los problemas estructurales del sistema público de salud y a promover dispositivos de inclusión que rompan el paradigma del encierro en salud mental.

Macriy la privatización de la salud mental.
Cuando Macri asumió el gobierno de la ciudad, se presentó inmediatamente un “Nuevo Plan de Salud Mental” que pretendía el cierre de los hospitales neuropisquiátricos  Moyano y Borda. A cambio se estipulaba la construcción de una “red asistencial” conformada por centros de evaluación y derivación, centros de internación de no más de 50 camas, hospitales de día y casas de medio camino para dar atención a más de 1800 mujeres y hombres que residían en los hospitales públicos. Este supuesto Plan nunca se efectivizó, pero sí se avanzó en el  cierre de los hospitales.
Los métodos de vaciamiento son silenciosos pero sistemáticos: se han cerrado servicios, se redujeron al extremo las camas de internación, dela mano de una externación compulsiva de pacientes y su derivación a instituciones privadas. De un día para el otro se cortó el servicio de gas, sometiendo a un crudo invierno a los pacientes y trabajadores. Victimas de la pretensión de hacer de un hospital público un negocio inmobiliario privado, los internos del hospital vieron recrudecidas las condiciones ya de por sí inhumanas del encierro.
El estado de la salud mental es expresión de todo un modelo de salud público que ha sido totalmente degradado, coherente con el modelo de ciudad privatista, excluyente y neoliberal del Pro. En este marco es fundamental avanzar en la proyección de un modelo de salud que se contraponga al modelo impulsado por las corporaciones.

Por un modelo de salud mental acorde a las necesidades del pueblo.
Existe otro modelo de salud mental, nacido al calor de experiencias superadoras que se propusieron romper definitivamente con la lógica del encierro. Un modelo que rechaza la lógica manicomial como paradigma, que parte de garantizar los derechos humanos de las personas en sufrimiento psíquico y se centra en la rehabilitación, en la prevención y promoción de la salud, con el horizonte puesto en una sociedad más sana.
Diversas experiencias se han desarrollado en Argentina y América Latina, con resultados alentadores, y se impulsan también dentro del hospital Borda y del Moyano. Entre ellos, Pan del Borda, Taller Del Tomate, Frente de Artistas del Borda, Cooperanza, radio La Colifata, Talleres Protegidos, y un sinfín de trabajadores fuertemente comprometidos por la salud pública y de calidad para el pueblo.
Desde nuestras prácticas (Pan del Borda y Taller del Tomate) proponemos la rehabilitación de la mano de darle un lugar activo al paciente, para que sea partícipe de su propia cura. Es fundamental potenciar toda esta experiencia acumulada y plasmarla en un proyecto de salud mental que recupere lo mejor de cada práctica, que sea discutido entre trabajadores, usuarios del sistema de salud, intelectuales, y todos los sectores que vean la importancia de contraponer un plan de salud al nefasto modelo actual.
Las tierras que el macrismo quiere usurpar para sus negocios corporativos deben ser adjudicadas a proyectos de salud en términos amplios, con un trato profundo y específico desde el Estado, que contemple la redistribución de los recursos, de la que deben ser parte todos los sectores sociales implicados, trabajadores, usuarios y vecinos.
También deben ser aprovechadas para el desarrollo de una red de asistencia en salud mental, donde estén contemplados todos los espacios ya en funcionamiento, y abierta a más espacios de trabajo con lógicas de inclusión.
La comunidad debe ser parte de este proceso de transformación de la salud, discutiendo activamente el destino que esas tierras deberían tener. Por eso entendemos que es necesario encarar este proyecto de conjunto con todas las organizaciones dispuestas a dar una pelea integral por  transformar el sistema de salud mental en la ciudad. 
                                                                     
CAMINO 
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