viernes, 10 de mayo de 2013

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VAMOS POR ANCHO CAMINO!!!

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La liberación nacional y social es una tarea histórica posible y necesaria, un camino que sigue abierto. El que cruzó el ejército de los andes, el que abrieron con sus tacuaras las montoneras federales, el que trazó el Che para América Latina y siguieron los trabajadores del Cordobazo, los compañeros en los 70 y los que somos hijos del 2001.

Por ese camino vamos, con todo nuestro compromiso y la sed de justicia de los que quieren liberarse. Nace una confluencia de agrupaciones que desde hace 4 años transitamos juntos los caminos de lucha que nuestro pueblo ha trazado, para aportar al fortalecimiento del poder popular y a la construcción de una alternativa política capaz de expresar las necesidades de las mayorías populares. 

Por la segunda y definitiva independencia.
El 19 y 20 de diciembre del 2001, el pueblo argentino salió a la calle y dijo basta a más de treinta años de neoliberalismo, inaugurados por el golpe del 24 de marzo del 76, y que nos hundieron en el pozo más profundo de nuestra historia.

La movilización, las asambleas, los cortes de ruta y la organización desde abajo, hicieron tambalear varios presidentes en pocas semanas. Dejamos bien en claro que la fuerza de la lucha por la dignidad seguía intacta –que, así, no nos gobiernan más–, que la liberación nacional y social era todavía una tarea histórica posible y necesaria, un camino que seguía abierto.

Ese es el camino que reabrió nuestro pueblo y el que estamos caminando. El que cruzó el ejército de los andes, el que abrieron con sus tacuaras las montoneras federales, el que trazó el Che para América Latina y siguieron los trabajadores del Cordobazo, los compañeros en los 70 y los que somos hijos del 2001. Por ese camino vamos, con todo nuestro compromiso y la sed de justicia de los que quieren liberarse.

La falta de una alternativa popular capaz de disputar el gobierno y el poder, codo a codo contra los responsables del desastre, fue el límite del Argentinazo y la enseñanza más profunda que sacamos de él.

Tras diez años del Kirchnerismo, el escenario político del país se ha polarizado entre el gobierno y la oposición, entre Kirchenrismo y Anti-Kirchnerismo. A pesar de la recuperación del mercado interno y del nivel de vida de los trabajadores, del creciente protagonismo del Estado en la economía y la vida social, y a pesar de sus iniciativas democráticas, el gobierno no pudo superar los límites en los que se cierra su propio modelo. Entre otras razones, porque no se toca ni una coma del modelo agroexportador, de las ganancias de los sojeros y la minería, ni se concretan avances irreversibles sobre las estructuras de poder que han sido los garantes del neoliberalismo. La reacción sigue agazapada a la vuelta de la esquina, esperando su turno para volver, y no se incentiva al pueblo a batallar para enterrar definitivamente esa historia nefasta.

Estamos convencidos de que para lograrlo, es necesario profundizar la participación política del pueblo en la toma de decisiones, una verdadera democracia popular en la que el pueblo, organizado y consciente, sea el garante del proceso de cambio. Sin poder popular, no hay transformación posible de la sociedad.

Entre las lecciones de la historia, la que no podemos pasar por alto para esta etapa que viene, es la de la unidad de los que luchan. Sabemos que en los dos polos de la disputa política en el país hay hermanos, honestos luchadores sociales, trabajadores y organizaciones, que son Kirchneristas o anti-Kirchneristas. Y que también, en ambas orillas, están mezclados los vende patria de siempre. La unidad de los que, como bien dijo el che “somos enemigos directos del imperialismo”, forzará también el agrupamiento de los sectores reaccionarios y así podremos avanzar, como en Venezuela, en una separación clara de las aguas: de un lado el proyecto de país liberador, y del otro, la reacción. Creemos con firmeza que superar este momento de dispersión de las organizaciones populares es el primer problema a resolver para construir el futuro que soñamos.

¿Y qué pasa en la ciudad?
Aquí, en la ciudad que supo tener escuelas públicas de calidad, un sistema de salud digno y una cultura popular cultivada durante generaciones, nos gobierna el sector más reaccionario del país. La ciudad, desde el 2007, es un laboratorio de la derecha: el Macrismo usa la gestión en la ciudad como plataforma de lanzamiento hacia la presidencia. La expulsión de los que menos tienen, los desalojos compulsivos, el recorte del presupuesto en educación y salud públicas, y su contracara, el fomento del sector privado; el lucro con el espacio publico, el negocio inmobiliario, la represión de la protesta, los más de 100 decretos contra leyes progresivas cosecharon el rechazo de todo el arco popular y pasamos a la resistencia ante cada una de sus medidas, aunque todavía de manera fragmentada.  

Queremos otro modelo de ciudad, inclusivo, democrático, en el que se respete la opinión de los vecinos, donde se garanticen los derechos humanos básicos y no los negocios de las grandes corporaciones.
Por su proyecto antipopular tan definido –recordemos que apoyó a Capriles en Venezuela, apoya a Santos en Colombia y el último golpe en Paraguay– debemos, las organizaciones del campo popular, ser capaces de unirnos y construir, aquí y ahora, una alternativa desde abajo, capaz de catalizar la necesidad de cambio de gran parte del pueblo de la ciudad. Sería un gran avance hacia el horizonte definitivo y una prueba de fuego a la que nos sentimos impulsados a aportar.

¿Quiénes somos?
Desde el Movimiento Popular Latinoamérica, el Frente Estudiantil Revolucionario y La Voz de los Laburantes venimos caminando juntos desde hace 4 años, en la resistencia al avance de las políticas neoliberales del gobierno de la ciudad. Somos vecinos, trabajadores y estudiantes que nos organizamos para luchar contra de las injusticias, y por una sociedad más justa.

Nacimos enfrentando la represión hacia los sectores más golpeados por la crisis habitacional que vive Capital Federal, el vaciamiento de la educación pública y el deterioro de las instituciones educativas, el desfinanciamiento de la salud pública y el vaciamiento en el Hospital Borda, la precarización y persecución de los trabajadores de la ciudad. Nacimos, también, estudiando al Che y a Fidel, a su proyecto de sociedad, los valores del hombre nuevo y el socialismo como garante de nuevas relaciones sociales, profundamente humanas.

Camino de los Libres es nuestra apuesta a un espacio común, donde cristalizar la lucha callejera en los barrios, las escuelas, las facultades y los gremios, en una propuesta para la ciudad. Una apuesta al proceso de unidad necesario en el campo popular y a la creación de una alternativa de cambio, cuyas raíces se asienten en la lucha colectiva, cotidiana, y se proyecten a tomar en las manos del pueblo los canales de participación y decisión política, que los explotadores no van a entregar por sí solos.


Nuestro horizonte es la liberación nacional y social. Nuestras banderas, la dignidad, la unidad latinoamericana y el hombre nuevo. Éste, el camino que nos lleva.

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